Hoja dominical

Domingo 28 de noviembre de 2021

ADVIENTO 2021 – PRIMER DOMINGO.

¡VELAD Y ESPERAD!

¡Maranatha! ¡Ven Señor Jesús!

El tiempo de Adviento presenta un doble aspecto: por una parte, es el tiempo de preparación a la solemnidad de la Navidad y por otro, con el recuerdo de Cristo en la Navidad, se nos invita a pensar y repensar la segunda venida de Cristo al final de los tiempos. Por esta doble razón se presenta el Adviento como el tiempo de la alegre esperanza.

Nuestra vida cristiana adquiere sentido a partir de estos dos momentos históricos. Uno, la Encarnación de Cristo y el otro, el final de los tiempos que culmina la obra de la Creación y la Redención en la Parusía. Por todo esto, el cristiano vigila y espera siempre la venida del Señor.

Las actitudes propias son la fe y la vigilancia.

Por la fe, llegamos a la percepción y conocimiento de la presencia misteriosa del Señor en los Sacramentos, en la Palabra, en la Asamblea cristiana y en el testimonio de cada uno de los creyentes.

La vigilancia no debe entenderse solamente como defensa del mal que nos acecha, sino como expectación confiada y gozosa de Dios que nos salva y libera de ese mal.

El Adviento es también tiempo de conversión. ¿Cómo podemos buscar y esperar al Señor si no tenemos necesidad de Él? Nadie se sentirá liberado si no se siente oprimido. Además, nadie se sentirá con verdadero sentido si no es en el misterio del Verbo encarnado.

Hoy el hombre busca su razón de existir. La multiplicación de las relaciones humanas por el progreso tecnológico no eleva al hombre a la perfección del coloquio fraterno. Cada vez necesitamos y nos sentimos más y más necesitados de la comunidad que se establece entre las personas, cuando nos relacionamos desde el respeto, la camaradería y la ayuda mutua.

Humanismo y progreso tecnológico tientan al hombre para emanciparse de Dios y de una Iglesia que no esté verdaderamente presente en el mundo.

En el misterio de la Encarnación el hombre descubre su verdadera imagen y su pertenencia a un mundo nuevo que ha comenzado a edificarse en el presente. Cristo viene para todos los hombres.

En el Evangelio de San Lucas perteneciente a este domingo, separa claramente la parusía, igual a segunda venida, de la caída de Jerusalén y supone que el tiempo intermedio entre ésta y el fin del mundo ha de ser largo. Graves conmociones y cataclismos (elementos corrientes en el género apocalíptico) precederán al final. La liberación o redención significa el final de las angustias y de las persecuciones de los discípulos.

La exhortación a la vigilancia presupone que “el día del Señor” es un acontecimiento seguramente lejano. Por todo esto, el cristiano debe hallarse en todo momento preparado, viviendo con sobriedad y sin excesivas preocupaciones terrenas.

La oración acabará de disponer al hombre para afrontar confiadamente el juicio.

Con esta lectura nos hace la Iglesia recordar al comienzo del Adviento, la segunda venida del Señor, objeto de nuestra actual esperanza.


 

Vida de Comunidad

Carta pastoral

Pendiente de información


 

Lecturas del Día

Primera lectura
Lectura del profeta Jeremías 33, 14-16

Ya llegan días —oráculo del Señor— en que cumpliré la promesa que hice a la casa de Israel y a la casa de Judá.

En aquellos días y en aquella hora, suscitaré a David un vástago legítimo que hará justicia y derecho en la tierra.

En aquellos días se salvará Judá, y en Jerusalén vivirán tranquilos, y la llamarán así: “El Señor es nuestra justicia”.

 
Salmo 24
R: A ti, Señor, levanto mi alma.

Señor, enséñame tus caminos,
instrúyeme en tus sendas:
haz que camine con lealtad;
enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador. R/.

El Señor es bueno y es recto,
y enseña el camino a los pecadores;
hace caminar a los humildes con rectitud,
enseña su camino a los humildes. R/.

Las sendas del Señor son misericordia y lealtad
para los que guardan su alianza y sus mandatos.
El Señor se confía a los que lo temen,
y les da a conocer su alianza. R/.

 
Segunda lectura
Lectura de la primera carta del apóstol San Pablo a los Tesalonicenses 3,12-4,2

Hermanos:

Que el Señor os colme y os haga rebosar de amor mutuo y de amor a todos, lo mismo que nosotros os amamos a vosotros; y que afiance así vuestros corazones, de modo que os presentéis ante Dios, nuestro Padre, santos e irreprochables en la venida de nuestro Señor Jesús con todos sus santos.

Por lo demás, hermanos os rogamos y os exhortamos en el Señor Jesús: ya habéis aprendido de nosotros cómo comportarse para agradar a Dios; pues comportaos así y seguid adelante. Pues ya conocéis las instrucciones que os dimos, en nombre del Señor Jesús.

 
Evangelio del día
Lectura del santo Evangelio según San Lucas 21,25-28.34-36

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Habrá signos en el sol y la luna y las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, perplejas por el estruendo del mar y el oleaje, desfalleciendo los hombres por el miedo y la ansiedad ante lo que se le viene encima al mundo, pues las potencias del cielo serán sacudidas.

Entonces verán al Hijo del hombre venir en una nube, con gran poder y gloria.

Cuando empiece a suceder esto, levantaos, alzad la cabeza; se acerca vuestra liberación.

Tened cuidado de vosotros, no sea que se emboten vuestros corazones con juergas, borracheras y las inquietudes de la vida, y se os eche encima de repente aquel día; porque caerá como un lazo sobre todos los habitantes de la tierra.

Estad, pues, despiertos en todo tiempo, pidiendo que podáis escapar de todo lo que está por suceder y manteneros en pie ante el Hijo del hombre».

Domingo 5 de diciembre de 2021

ADVIENTO 2021 – SEGUNDO DOMINGO.

 

Está la semana llena de contenido propiamente de Adviento, encontrando su punto álgido en el martes (Isaías 11), y que no hemos podido escuchar por coincidir con la fiesta de San Andrés:

Llegarán días en que el lobo y el cordero pacerán juntos y un niño de pecho los pastoreará”.

Precioso poema. No dejéis de releerlo porque serena el corazón y esponja el alma.

En la liturgia de este domingo, el profeta Baruc expresa la doctrina de un autor piadoso de la diáspora poniendo a Jerusalén en lo más alto de su gozo y es que la ciudad suele personificar el destino del pueblo entero con sus luces y sombras, infidelidades y castigos, pero también con las promesas de restauración y de gloria, subrayando así el profeta Baruc el carácter eterno de la nueva Jerusalén como esposa de Dios.

El nombre de Jerusalén expresa su naturaleza: “Paz en la justicia” y “Gloria en la piedad”. Es esa figura de la iglesia que ejerce la función de esposa de Dios, engalanada, ciudad madre y mediadora, de donde vendrá la salvación.

En el oráculo de Baruc, Dios promete a Israel (nosotros) = (nuevo Israel) días de gloria y bendición que pondrán fin a los sufrimientos del destierro en Babilonia (587-538AC).

Es la ocasión que se les brinda, y hoy se nos ofrece a todos, para meditar que toda tristeza tendrá fin. “Como Israel fue librado por Dios del Destierro, así librará a la humanidad de todo sufrimiento”. La venida de Cristo cambiará nuestra suerte. El Señor con nosotros también ha estado y es grande y por ello nosotros estamos alegres (Salmo 125) y es que Dios ofrece la salvación a los hombres que están sometidos al pecado.

Por eso, en el Evangelio de Lucas 3, 1-6, perteneciente a este domingo, la primera proposición-exigencia que se nos hace es aceptar la salvación y convertirnos, saliendo del pecado y de los malos caminos emprendidos. Así lo expresa Juan Bautista que a la vez que presenta el ofrecimiento de salvación, pide también la conversión.

La señal de aceptación de esta conversión es el Bautismo. Estamos invitados, si aceptamos la llamada y oferta de salvación, a reemprender el camino de conversión, renovando nuestro bautismo.

Esto es “preparar el camino al Señor”: Rellenad valles, allanad montes, enderezad lo torcido e igualad lo escabroso porque de esta forma todos verán la salvación de Dios.

En tercer lugar, la lectura a los Filipenses 1, 4-6. 8-11 comprende la acción de gracias a los filipenses porque para Pablo la oración por los fieles es una de las constantes de su solicitud pastoral. Al contrario, para Pablo la oración individualista y egoísta es ajena a su mentalidad.

Cooperar, colaborar y compartir es propio de la fraternidad cristiana y en Navidad, según la tradición, se ha hecho preferente, aunque estemos llamados a hacerlo cada día de nuestra vida, dándonos y sirviendo a los hermanos. La oración de unos por otros nos mantendrá unidos en el servicio a Dios y a los hermanos, especialmente a los más desfavorecidos.

Pedid para todos, que crezcamos en la caridad, acertando en hacer lo más útil y oportuno en cada momento para la Comunidad.


 

Vida de Comunidad

Carta pastoral

Pendiente de información


 

Lecturas del Día

Primera lectura
Lectura del Profeta Baruc 5, 1-9

Jerusalén, despójate de tu vestido de luto y aflicción que llevas,
y vístete las galas perpetuas de la gloria que Dios te concede.
Envuélvete en el manto de la justicia de Dios,
y ponte en la cabeza la diadema de la gloria del Eterno,
porque Dios mostrará tu esplendor
a cuantos habitan bajo el cielo.
Dios te dará un nombre para siempre:
«Paz en la justicia» y «Gloria en la piedad».
En pie, Jerusalén, sube a la altura,
mira hacia el oriente y contempla a tus hijos:
el Santo los reúne de oriente a occidente
y llegan gozosos invocando a su Dios.
A pie tuvieron que partir, conducidos por el enemigo,
pero Dios te los traerá con gloria,
como llevados en carroza real.
Dios ha mandado rebajarse a todos los montes elevados
y a todas las colinas encumbradas;
ha mandado rellenarse a los barrancos
hasta hacer que el suelo se nivele,
para que Israel camine seguro,
guiado por la gloria de Dios.
Ha mandado a los bosques y a los árboles aromáticos
que den sombra a Israel.
Porque Dios guiará a Israel con alegría,
a la luz de su gloria,
con su justicia y su misericordia.

Salmo 125, 1-2ab. 2cd-3. 4-5. 6
R. El Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres.

Cuando el Señor hizo volver a los cautivos de Sión,
nos parecía soñar:
la boca se nos llenaba de risas,
la lengua de cantares. R/.

Hasta los gentiles decían:
«El Señor ha estado grande con ellos».
El Señor ha estado grande con nosotros,
y estamos alegres. R/.

Recoge, Señor, a nuestro cautivos
como los torrentes del Negueb.
Los que sembraban con lágrimas
cosechan entre cantares. R/.

Al ir, iba llorando,
llevando la semilla;
al volver, vuelve cantando,
trayendo sus gavillas.

 
Segunda lectura
Lectura de la carta del Apóstol San Pablo a los Filipenses 1, 4-6. 8-11

Hermanos:
Siempre que rezo por vosotros, lo hago con gran alegría. Porque habéis sido colaboradores míos en la obra del Evangelio, desde el primer día hasta hoy.
Ésta es nuestra confianza: que el que ha inaugurado entre vosotros esta buena la obra, llevará adelante hasta el Día de Cristo Jesús.
Testigo me es Dios del amor entrañable con que os quiero, en Cristo Jesús.
Y esta es mi oración: que vuestro amor siga creciendo más y más en penetración y en sensibilidad para apreciar los valores.
Así llegaréis al Día de Cristo limpios e irreprochables, cargados de frutos de justicia, por medio de Cristo Jesús, para gloria y alabanza de Dios.

Evangelio del día
Lectura del santo Evangelio según San Lucas 3, 1-6

En el año decimoquinto del imperio del emperador Tiberio, siendo Poncio Pilato gobernador de Judea, y Herodes tetrarca de Galilea, y su hermano Felipe tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanio tetrarca de Abilene, bajo el sumo sacerdocio de Anás y Caifás, vino la palabra de Dios sobre Juan, hijo de Zacarías, en el desierto.
Y recorrió toda la comarca del Jordán, predicando un bautismo de conversión para perdón de los pecados, como está escrito en el libro de los oráculos del profeta Isaías:
«Voz del que grita en el desierto:
Preparad el camino del Señor,
allanad sus senderos;
los valles serán rellenados,
los montes y colinas serán rebajador;
lo torcido será enderezado,
lo escabroso será camino llano.
Y toda carne verá la salvación de Dios».