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IV Domingo de Pascua

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Fiesta de El Buen Pastor.

Pastor bueno es aquél que sirve a las ovejas y no se aprovecha de ellas.

Jesús es EL BUEN PASTOR de nuestras vidas. Descubramos sus características y aprendamos de su lección válida para todos los tiempos.

El buen pastor, el líder verdadero, es el que sabe dejar de ser pastor o líder en beneficio del pueblo.

Es pastor, quien da la vida por el rebaño; no lo es, aquel que sacrifica o diezma el rebaño para conservar su liderazgo.

El verdadero dirigente, es aquel que ayuda a que el grupo sea capaz de enfrentarse responsablemente con su propio destino.

El buen pastor promociona al hombre para que se haga en solidaridad con los demás pastor de su propia vida (autogestión).

El buen pastor conoce las ovejas, va delante de ellas, éstas le siguen y él, las conduce a fuentes cristalinas y a prados verdes.

El buen pastor da la vida por sus ovejas, busca a la descarriada y la monta sobre sus hombros y al cordero recién nacido o enfermo lo mima como si fuera de su propio gremio.

Jesús es en definitiva el Buen Pastor de nuestras vidas.

Sin embargo, tenemos que padecer, casi constantemente, la presencia de pastores que se aprovechan del pueblo y se imponen, como si fueran imprescindibles, para que el pueblo marche; estos pastores tienen como actitudes preferentes, aquellas que están inspiradas en la voluntad de poder y dominio, aniquilando al pueblo, enmudeciéndole y sometiéndolo hasta el grado de convertilos en niños a quien hay que dar todo hecho; hablan por nosotros y nos descubren lo único bueno que son ellos aunque nosotros no estemos en nada de acuerdo.

Esta situación la encontramos también en todo grupo humano, por reducido que sea, y hasta en la misma Iglesia.

Los que tienen ansia de poder o tener, se erigen en líderes y tratan de arrastrar a los demás hacia las metas que ellos mismos pretendan alcanzar.

La comunidad cristiana, corremos el riesgo, de que en lugar de pastores nos convirtamos en gobernadores, con el ejercicio de poder a nuestro servicio, según nuestro criterio o según la capacidad intelectual que tengamos.

Es imprescindible para evitar esto, escuchar, meditar, profundizar y desglosar la Palabra de Dios, si no queremos confundirnos y equivocar el camino.

Quien pretenda salvar al pueblo dominándolo, no conseguirá nunca la proposición que intenta.

La actitud de Jesús de Nazaret como buen Pastor es una lección que no acabamos de aprender.

El que entra forzando puerta o ventanas ese es ladrón y salteador.

Valerse de malas artes para ser pastor es equivocarse y convertirse en gobernante inapropiado.

Al buen pastor le siguen sus ovejas, porque conocen su voz y se fían y son conducidas a buenos patos y a agua abundante.

Jesús se presenta ante nosotros, no solo como Buen Pastor que da su vida por la ovejas, sino como la puerta por donde debemos entrar, si queremos convertirnos en buenos pastores.

Jesús es el Buen Pastor, que fue arrebatado de la tierra de los vivos y reina para siempre en la casa del Padre.
Él nos encomienda continuar su obra: ¿Qué hacer? ¿Cómo hacerlo?

Convertirnos y renovar nuestro bautismo es la primera de las actitudes pascuales; seremos perdonados y fortalecidos para que por obra del Espíritu dejemos de ser mercenarios y nos convirtamos en pastores, al estilo del pastoreo de Cristo.


LECTURAS DEL DÍA

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (2,14a.36-41):

El día de Pentecostés Pedro, poniéndose en pie junto a los Once, levantó su voz y declaró:
«Con toda seguridad conozca toda la casa de Israel que al mismo Jesús, a quien vosotros crucificasteis, Dios lo ha constituido Señor y Mesías».
Al oír esto, se les traspasó el corazón, y preguntaron a Pedro y a los demás apóstoles:
«¿Qué tenemos que hacer, hermanos?»
Pedro les contestó:
«Convertíos y sea bautizado cada uno de vosotros en el nombre de Jesús, el Mesías, para perdón de vuestros pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque la promesa vale para vosotros y para vuestros hijos, y para los que están lejos, para cuantos llamare a sí el Señor Dios nuestro».
Con estas y otras muchas razones dio testimonio y los exhortaba diciendo:
«Salvaos de esta generación perversa».
Los que aceptaron sus palabras se bautizaron, y aquel día fueron agregadas unas tres mil personas.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 22,1-3a.3b-4.5

R/.
El Señor es mi pastor, nada me falta

El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas.  R/.

Me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan.  R/.

Preparas una mesa ante mi,
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa.  R/.

Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término.  R/.

Segunda lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro (2,20-25):

Queridos hermanos:
Que aguantéis cuando sufrís por hacer el bien,
eso es una gracia de parte de Dios.
Pues para esto habéis sido llamados,
porque también Cristo padeció por vosotros,
dejándoos un ejemplo para que sigáis sus huellas.
Él no cometió pecado
ni encontraron engaño en su boca.
Él no devolvía el insulto cuando lo insultaban;
sufriendo no profería amenazas;
sino que se entregaba al que juzga rectamente.
Él llevó nuestros pecados en su cuerpo hasta el leño,
para que, muertos a los pecados, vivamos para la justicia.
Con sus heridas fuisteis curados.
Pues andabais errantes como ovejas,
pero ahora os habéis convertido
al pastor y guardián de vuestras almas.

Palabra de Dios

Evangelio del domingo

Lectura del santo evangelio según san Juan (10,1-10):

En aquel tiempo, dijo Jesús:
«En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ese es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A este le abre el guarda y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz; a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños».
Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús:
«En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon.
Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos.
El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estragos; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante».

Palabra del Señor

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