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I Domingo de Cuaresma

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La vida humana esta llena de pruebas. Muchos hombres están heridos por la tentación cuando no, vencidos por ella. Entre las múltiples pruebas que nos acechan tres sobresalen por su importancia.

  • Somos tentados para que no nos extralimitemos sobre nuestras posibilidades. Nos atrae desmesuradamente encontrar una fórmula que nos haga como dioses, conocedores y poseedores de la fuente de la vida. ¿Se puede encontrar en uno mismo el principio vital que nos ayude a recuperar las fuerzas perdidas? ¿Tenemos un pan propio que llegue a saciar el deseo de sobrevivir sin desgastarse? Cuando encontramos este pan ¿no hemos convertido las piedras en pan, en fuente de nuestra propia debilidad?
  • Vivir con esperanza no es fácil. Tener constantemente una actitud de superación tampoco. Por ello, las personas y los grupos buscan motivos espectaculares para mantener la fe, muchos esperan signos contundentes para creer. Pero los mesías no andan por los aleros de las casas altas para que nosotros creamos al verlos caer sin hacerse daño.
  • Otra seducción que asalta al hombre es la voluntad de poder o de dominio. Avasalla a todos y es origen de los grandes males sociales. La voluntad de poder segrega las clases e impide unas estructuras en las que sea posible la igualdad humana, la libertad y la fraternidad. 

Estas tres pruebas han asaltado también a Jesús. Su actitud es motivo de esperanza pues muestra que el hombre puede enfrentarse a ellas con confianza de éxito.

Comentario de textos

Génesis.

Nuestro Dios está presente en el ritmo de la naturaleza.

La estabilidad y el rítmico funcionamiento de la naturaleza llaman la atención hacia Él que desde el fondo o trasfondo lo garantiza: es el Creador.

El hombre no controla por entero el orden cósmico y está y forma parte de ese universo, hasta el grado que le va la vida en el éxito de su progreso y gobierno.

Por el símbolo de la alianza de Noé, la fe proclama a Dios presente en el ritmo de esa naturaleza, como he dicho al principio del comentario.

Salmo 24

“Tus sendas Señor son misericordia, lealtad, para los que guardan tu alianza”.

La iglesia, como Jesús, debe retirarse de vez en cuando al desierto para recordar su radical inadaptabilidad a cualquier sistema temporal, por muy benéfico que se presente a los ojos de los cristianos. Se ha cumplido el plazo. Está cerca el Reino de Dios. “Convertíos y creed en el Evangelio”

Lectura de la primera Carta de San Pedro

El hecho de que los cristianos por el bautismo posean el Espíritu les garantiza paradójicamente la recuperación de su propio cuerpo. Efectivamente es el Espíritu Santo el que un día nos resucitará como resucitó al mismo Cristo.

El cristiano es un rebelde ante la muerte y, por lo tanto, ante todo aquello que pueda mutilar al hombre.


LECTURAS DEL DÍA

Primera lectura

Lectura del libro del Génesis 9, 8-15

Dios dijo a Noé y a sus hijos:
«Yo establezco mi alianza con vosotros y con vuestros descendientes, con todos los animales que os acompañan, aves, ganados y fieras, con todos los que salieron del arca y ahora viven en la tierra. Establezco, pues, mi alianza con vosotros: el diluvio no volverá a destruir criatura alguna ni habrá otro diluvio que devaste la tierra».
Y Dios añadió:
«Esta es la señal de la alianza que establezco con vosotros y con todo lo que vive con vosotros, para todas las generaciones: pondré mi arco en el cielo, como señal de mi alianza con la tierra. Cuando traiga nubes sobre la tierra, aparecerá en las nubes el arco y recordaré mi alianza con vosotros y con todos los animales, y el diluvio no volverá a destruir a los vivientes».

Salmo 24, 4bc-5ab. 6-7bc. 8-9

R/. Tus sendas, Señor, son misericordia y lealtad para los que guardan tu alianza.

Señor, enséñame tus caminos,
instrúyeme en tus sendas:
haz que camine con lealtad;
enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador. R/.

Recuerda, Señor, que tu ternura
y tu misericordia son eternas.
Acuérdate de mí con misericordia,
por tu bondad, Señor. R/.

El Señor es bueno y es recto,
y enseña el camino a los pecadores;
hace caminar a los humildes con rectitud,
enseña su camino a los humildes. R/.

Segunda lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro 3,18-22

Queridos hermanos:
Cristo sufrió su pasión, de una vez para siempre, por los pecados, el justo por los injustos, para conduciros a Dios.
Muerto en la carne pero vivificado en el Espíritu; en el espíritu fue a predicar incluso a los espíritus en prisión, a los desobedientes en otro tiempo, cuando la paciencia de Dios aguardaba, en los días de Noé, a que se construyera el arca, para que unos pocos, es decir, ocho personas, se salvaran por medio del agua.
Aquello era también un símbolo del bautismo que actualmente os está salvando, que no es purificación de una mancha física, sino petición a Dios de una buena conciencia, por la resurrección de Jesucristo, el cual fue al cielo, está sentado a la derecha de Dios y tiene a su disposición ángeles, potestades y poderes.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Marcos 1, 12-15

En aquel tiempo, el Espíritu empujó a Jesús al desierto. Se quedó en el desierto cuarenta días, siendo tentado por Satanás; vivía con las fieras y los ángeles lo servían. Después de que Juan fue entregado, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios; decía:
«Se ha cumplido el tiempo y está cerca el reino de Dios. Convertíos y creed en el Evangelio».

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