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Fiesta de la Sagrada Familia – 2021

Icono para homilías
  • La familia como fundamento de una sociedad sana.
  • La familia como la mejor escuela en valores.
  • La familia como imagen de la familia de Dios, Uno y Trino.
  • La familia como lugar mas apropiado de vivir la experiencia de Dios.
  • La familia como imagen de lo que somos al nacer; la familia como lugar más apropiado de crecimiento; la familia como opción vocacional para vivir nuestro crecimiento compartido; y la familia como objetivo de lo que esperamos vivir en la casa del Padre.

¡Somos Familia!
¡Nacemos y venimos de una familia!
¡Formamos nuestra familia!
¡Viviremos en familia!

Por todas las familias desestructuradas ¡te pedimos, hoy, Señor!

  1. Quienes pretenden desestructurar nuestra sociedad, lo primero a lo que atacan es a la familia, ya que supone uno de los pilares fundamentales.En la familia, la persona encuentra acogida, comprensión, respeto y amor.En la familia realiza, intentando mejorar, sus mejores proyectos de toda índole, social, económico, personal y religioso.

    Y es que, la familia es el proyecto más adecuado de todo a lo que la persona humana pueda aspirar.

  2. En la familia, encontramos los principales valores que necesitamos para desarrollar nuestra vida, por los caminos que crean de nuestra personalidad.En la familia, nos relacionamos, imprescindible para nuestra realización. Somos acogidos con nuestra propia idiosincrasia, somos queridos como corregidos y desde la familia proyectamos nuestro futuro con la mejor de las voluntades de mejorar y progresar.
  3. Y es que del mismo modo que Dios es familia, Padre, Hijo y Espíritu Santo, sin dejar de ser Uno, así nosotros pertenecemos a una familia, siendo cada uno distinto pero complementario, ayudándonos a nuestra propia realización, como padres, hijos o hermanos, pero sin dejar de ser una familia.Cuando multiplicamos los modos de ser familia, algo se está rompiendo y dificulta nuestra construcción como personas imagen de Dios, familia.
  4. Es la familia, escuela donde aprender los principales valores que el hombre necesita para realizarse, pero fundamentalmente es escuela donde experimentar la presencia de Dios, Padre-Madre que nos da la vida, nos mantiene y nos garantiza la felicidad para siempre. Una vivencia religiosa desde niños es algo mamado, que crece con nosotros y que jamás podremos apartarnos de ello, porque Dios es todo, en cada uno y en todos.
  5. Nacemos en familia y ha colmado Dios a los padres de unos sentimientos que acompañarán al hombre durante toda su vida, siendo el trampolín que le conducirá a formar su propia familia.Por ello, acompañados y viviendo en familia se desarrolla nuestro crecimiento en todos los valores de la personalidad, facultándonos para tomar conciencia de nuestra vocación a formar la propia familia.La familia es, finalmente, la aspiración que esperamos conseguir en la casa del Padre. Somos familia particular, social y eclesialmente.

    Sagrada Familia de Nazaret, ¡ruega por todas nuestras familias, la familia de la Iglesia y toda la familia humana!

Lecturas del Día

Primera lectura
Lectura del Libro del Eclesiástico 3, 2-6. 12-14

El Señor honra más al padre que a los hijos y afirma el derecho de la madre sobre ellos.

Quien honra a su padre expía sus pecados, y quien respeta a su madre es como quien acumula tesoros.

Quien honra a su padre se alegrará de sus hijos y cuando rece, será escuchado.

Quien respeta a su padre tendrá larga vida, y quien honra a su madre obedece al Señor.

Hijo, cuida de tu padre en su vejez y durante su vida no le causes tristeza.

Aunque pierda el juicio, sé indulgente con él y no lo desprecies aun estando tú en pleno vigor.

Porque la compasión hacia el padre no será olvidada y te servirá para reparar tus pecados.

Salmo 127, 1-2. 3. 4-5
R. Dichosos los que temen al Señor y siguen sus caminos

Dichoso el que teme al Señor
y sigue sus caminos.
Comerás del fruto de tu trabajo,
serás dichoso, te irá bien. R/.

Tu mujer, como parra fecunda,
en medio de tu casa;
tus hijos, como renuevos de olivo,
alrededor de tu mesa. R/.

Ésta es la bendición del hombre
que teme al Señor.
Que el Señor te bendiga desde Sión,
que veas la prosperidad de Jerusalén
todos los días de tu vida. R/.

Segunda lectura
Lectura de la carta del Apóstol San Pablo a los Colosenses 3, 12-21

Hermanos:
Como elegidos de Dios, santos y amados, revestíos de compasión entrañable, bondad, humildad, mansedumbre, paciencia.

Sobrellevaos mutuamente y perdonaos cuando alguno tenga quejas contra otro.

El Señor os ha perdonado: haced vosotros lo mismo.

Y por encima de todo esto, el amor, que es el vínculo de la unidad perfecta.

Que la paz de Cristo reine en vuestro corazón: a ella habéis sido convocados en un solo cuerpo.

Sed también agradecidos. La Palabra de Cristo habite entre vosotros en toda su riqueza; enseñaos unos a otros con toda sabiduría; exhortaos mutuamente.

Cantad a Dios, dando gracias de corazón, con salmos, himnos y cánticos inspirados.

Y todo lo que de palabra o de obra realicéis, sea todo en nombre del Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.

Mujeres, sed sumisas a vuestros maridos, como conviene en el Señor. Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas. Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, que eso agrada al Señor.

Padres, no exasperéis a vuestros hijos, no sea que pierdan el ánimos.

Evangelio del día
Lectura del santo Evangelio según San Lucas 2, 41-52

Los padres de Jesús solían ir cada año a Jerusalén por la fiesta de la Pascua.

Cuando cumplió doce años, subieron a la fiesta según la costumbre y, cuando terminó, se volvieron; pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que lo supieran sus padres.

Estos, creyendo que estaba en la caravana, anduvieron el camino de un día y se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos; al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén buscándolo.

Y sucedió que, a los tres días, lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Todos los que le oían quedaban asombrados de su talento y de las respuestas que daba.

Al verlo, se quedaron atónitos, y le dijo su madre:
«Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Tu padre y yo te buscábamos angustiados».

Él les contestó:
«¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en las cosas de mi Padre?».

Pero ellos no comprendieron lo que les dijo.

Él bajó con ellos y fue a Nazaret y estaba sujeto a ellos.

Su madre conservaba todo esto en su corazón.

Y Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres.

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