- La gran promesa
La Cuaresma está llegando a su momento culminante y nos abre la puerta a la Semana Santa. Es un tiempo para detenernos y contemplar el amor más grande que Dios nos tiene. Por eso, nuestro corazón está llamado a llenarse de una esperanza firme, clara y profunda. El profeta Ezequiel nos habla de promesas que
- Sixto III, papa (fin s. IV-440)
Santos: Esperanza (o Spe), abad; Sixto III, papa; Gontrán, rey; Proco, Malco, Alejandro, Cástor, Teodora, Doroteo, Rogato, Suceso, mártires; Gundelinda (Güendolina), abadesa; Esiquio, confesor. Fue elegido papa a la muerte de san Celestino I, en el año 432, y ocupó la sede de Pedro por ocho años que fueron muy llenos de exigencias. Durante su
- 28/03/2026 – Sábado de la 5ª semana de Cuaresma.
PRIMERA LECTURA Los haré una sola nación.Lectura de la profecía de Ezequiel 37, 21-28. Esto dice el Señor Dios: «Recogeré a los hijos de Israel de entre las naciones adonde han ido, los reuniré de todas partes para llevarlos a su tierra. Los haré una sola nación en mi tierra, en los montes de Israel.
- Más allá del miedo
Hoy vivimos en un mundo llenos de miedo. Hay miedo al terrorismo, a enfermedades nuevas o también denominadas “raras”, a problemas económicos, a la violencia, a las guerras… incluso a cosas inesperadas que podrían destruir la vida. El profeta Jeremías también vivió con miedo. Su propio pueblo no lo entendía y muchas veces lo rechazó.
- Juan, eremita (c. a. 304-394)
Santos: Ruperto, Pablo, Gelasio, Felipe, presbíteros; Augusta, Alejandro, Fileto, Lidia, Macedón, Teoprepio, Anfiloquio, Crónidas, Zanitas, Lázaro, Marotas, Nersetes (Narses), Mateo, mártires; Juan, eremita; Bercario y Rómulo, abades; Isaac, monje. Nació en Licópolis, hoy Asiut, en los comienzos del siglo iv, y pasó la mayor parte de su vida en la Tebaida, dedicado a la oración
- 27/03/2026 – Viernes de la 5ª semana de Cuaresma.
PRIMERA LECTURA El Señor es mi fuerte defensor.Lectura del libro de Jeremías 20, 10-13. Oía la acusación de la gente: «”Pavor-en-torno”, delatadlo, vamos a delatarlo». Mis amigos acechaban mi traspié: «A ver si, engañado, lo sometemos y podemos vengarnos de él». Pero el Señor es mi fuerte defensor: me persiguen, pero tropiezan impotentes. Acabarán avergonzados